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Mostrando entradas con la etiqueta Japón. Mostrar todas las entradas
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Japón

Now, for the last time, Japan from Sander Wisman on Vimeo.


Esta noche os presento uno de esos vídeos inspiradores que tanto nos conmueven. Se titula Ahora, por última vez, Japón, un trabajo que nos transporta de una punta a otra del país del sol naciente.

Esta vez no se trata solamente de un time lapse, sino que su autor utiliza varias técnicas que nos permiten descubrir muchas de las caras más conocidas de Japón. El vídeo es obra de Sander Wisman, un holandés que asegura haber puesto su corazón y su alma en la creación del vídeo.

El vídeo empieza en el espectacular puerto de Kobe y va haciendo saltos por algunos de los lugares más impresionantes de Japón. Vemos la idílica Miyajima, la frenética Yokohama, o algunos de los iconos de la milenaria Kyoto.

También cruzamos el mítico cruce de Shibuya en Tokyo, nos trasladamos hasta Nara, la antigua capital imperial, o paseamos por los sobrecogedores lugares que rinden tributo a las víctimas de Hiroshima.

Espero que os guste este vídeo inspirador titulado Ahora, por última vez, Japón. No sólo se muestran paisajes y lugares de interés, sino la forma de vida de los japoneses y las sonrisas que provoca este país en el viajero.

¿Por qué a los samis no les gusta que les llamen "lapones"?

En el extremo norte de Escandinavia, donde el Círculo Polar dibuja otro mundo, vive un pueblo único y orgulloso de su historia: los samis. A la zona se la conoce con el nombre de Laponia, y se tiende a llamarles “lapones“ pero éso no les gusta nada. ¿Por qué?
La maravillosa naturaleza de la Laponia se extiende desde Noruega, pasando por Suecia y hasta Finlandia. Los bosques y grandes superficies se suceden, salpicados de lagos y ríos ricos en salmones y truchas. Los pequeños pueblos se establecieron con la llegada de los hombres “del sur“, ya que el pueblo sami ha sido hasta hace poco una de esas comunidades itinerantes, nómadas que iban de la costa al interior buscando las mejores condiciones para criar a sus enormes rebaños de renos.

Hoy en día los samis ya no viven en poblados como el de la foto. Ahora viven en casas convencionales, continúan criando renos pero ya no los siguen caminando por la nieve con raquetas, sino que lo hacen con motos de nieve y 4×4, aunque su vida sige regida por los ritmos vitales de estos animales. La legislación les obligó a asentarse, escolarizar a sus hijos, establecerse, aunque los hombres y mayores tuvieran que seguir migrando a la costa durante el invierno.

El vestido tradicional de los sami está hecho de sucesivas capas de prendas, en colores y diseños muy vivos. Con la palabra “lapp” se hace referencia a un montón de ropa vieja para ser remendada, por lo que el sentido derivado de la palabra “lapón” hace referencia a personas vestidas con andrajos. Un sentido marcadamente peyorativo que los samis sienten como una afrenta.

Para entenderlo habría que haber vivido generaciones sufriendo la marginación y el prejuicio. Generaciones de marginación social, política y económica y actualmente siguen luchando para hacer valer sus derechos como los del resto de los habitantes de los países donde viven. Por suerte, hace pocos meses tuve la oportundiad de viajar a la Laponia sueca y pasar un día con ellos, hablando de sus historia, sus costumbres, sus valores. Una experiencia muy valiosa que me ha servido para conocer a los samis, un pueblo activo, inteligente, orgulloso y actualizado. Una cultura valiosa que podremos disfrutar en cualquier rincón de la maravillosa Laponia.

El Sanmachi Suji de Takayama en Japón


La ciudad de Takayama es encantadora y ese atractivo se lo debe en gran medida al peculiar barrio del Sanmachi Suji. Muchos turistas acuden cada año a esta zona de Japón para pasear por sus calles.

Para los amantes de la historia japonesa este barrio es una gozada. No hace falta ser un experto para apreciar el gran valor que tienen sus hermosas casas unifamiliares de madera. Algunas se conservan casi intactas desde el Periodo Edo.

Es un barrio muy pequeño y peatonal, por lo que se puede recorrer a pie fácilmente. Entre sus principales atractivos están cuatro museos, dos casas de mercaderes, los mercados callejeros matinales y los fantásticos puentes que cruzan el Miyagawa.

Si tenéis ganas de pagar las entradas de los museos y las casas de mercaderes comprenderéis mucho mejor cómo era el estilo de vida de esta coqueta ciudad de la prefectura de Gifu.

No obstante, lo que le da mucha vida a este barrio son las tiendecitas y puestos de souvenirs. Hay muchos elementos de artesanía fantásticos, aunque lo que más me gustó fueron las numerosas destilerías de sake de este barrio viejo de Takayama.

Yo os recomiendo encarecidamente este paseo por el Sanmachi Suji de Takayama en Japón, tanto de día con el bullicio de la gente, como de noche, donde las calles están vacías y sólo se escucha el rumor de los árboles y el crujir de las viejas casas de madera.

Japón estudia regalar 10.000 vuelos a extranjeros para visitar el país


El Ministerio de Turismo de Japón está estudiando la posibilidad de regalar 10.000 vuelos a extranjeros para que visiten el país del sol naciente el próximo año.

La noticia ha corrido como la pólvora, aunque según informa la propia web de la Organización Nacional de Turismo de Japón (JNTO), esta decisión “está sujeta a la aprobación del presupuesto público, y los detalles no se han decidido todavía”.

La estrategia del Ministerio de Turismo de Japón es que los viajeros usen los blogs y las redes sociales para difundir su experiencia en Japón y de este modo atraer a más visitantes al país.

Se trataría de una iniciativa muy ambiciosa, en la que se invertirían 1.100 millones de yenes (10,5 millones de euros), con el objetivo de recuperar el turismo del país, muy maltrecho desde el terremoto, el tsunami y la crisis nuclear de Fukushima.

De momento vamos a tratar esta información con pinzas, aunque seguiremos atentos para ver si finalmente Japón regala 10.000 vuelos a extranjeros para visitar el país.

El turismo solidario, fuente de voluntarios en el devastado noreste de Japón

Casi medio año después del terremoto de marzo se han multiplicado las ofertas de viajes solidarios a las zonas devastadas del noreste de Japón, que unen turismo y voluntariado para impulsar la reconstrucción y la economía a la vez.

La mayoría de los turistas solidarios son japoneses que aprovechan sus días libres para enfundarse un par de botas y una mascarilla y soportar las altas temperaturas, el esfuerzo físico y los fuertes olores por ayudar a sus vecinos del norte, antes de visitar algunos de los enclaves más bellos de la zona.

Hasta que fue sacudida por el gran seísmo de marzo, la zona de Tohoku ofrecía a los visitantes una gran variedad de paisajes naturales, rica gastronomía, castillos, cascadas, playas y parajes como Matsushima, una bahía con cientos de islotes considerado por los japoneses como uno de los tres lugares más bonitos del país.

"Es muy importante recuperar el número de turistas, que ha bajado drásticamente después del terremoto", señaló Emiko Okuyama, alcaldesa de la ciudad de Sendai, la principal de la región de Tohoku y una de las grandes afectadas por el desastre de marzo.

Para la alcaldesa, es vital que los visitantes vuelvan a zonas como las de Akita o Iwate, "que ni fueron dañados, ni reciben radiactividad", y que los turistas, especialmente los extranjeros, se den cuenta "de que allí no hay ningún problema".

Con esta necesidad en mente, son varias las agencias de viaje en Tokio que han diseñados diversos planes según destinos y días de duración para que, por un precio muy ajustado, entre 20.000 y 50.000 yenes (entre 180 y 460 euros), puedan movilizar al mayor número de estos turistas-trabajadores.

Algunos de esos viajes son incluso tan solo de una jornada, en la que los voluntarios salen de noche y, tras cerca de 7 horas de trayecto en autobús desde Tokio, llegan a las zonas costeras devastadas para trabajar durante cinco horas y volver cuando cae el sol.

Pero los más demandados son los de fin de semana, como el que llevó a la japonesa Asa a conocer y trabajar durante unas horas en la cruda realidad de Ishinomaki, una de las ciudades más arrasadas por el tsunami, antes de visitar Hiraizumi, un maravilloso enclave entre montañas recién nombrado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

Por cerca de 30.000 yenes (unos 275 euros), cerró un viaje que incluía transporte en autobús, algunas comidas, una noche en un "ryokan" (hotel tradicional japonés) con "onsen" (aguas termales) y una jornada de voluntariado.

Llegar a Ishinomaki fue "como estar en una película de terror", explicó a Efe esta tokiota, que relató cómo en la costa "no queda nada y se ven montañas de coches" apiladas tras los trabajos de recogida de escombros.

"Es una experiencia que recomiendo a todo el mundo", añadió Asa, quien en Ishinomaki ayudó en una fábrica de latas de conservas, una industria que antes del desastre era una de las principales de la ciudad.

Con las plantas paradas por los destrozos del tsunami, el único sustento de los empleados es ahora la venta de las latas de conservas rescatadas de entre el lodo y los escombros, que los voluntarios tienen que limpiar durante cerca de cuatro horas.

"Se necesitan muchos voluntarios y a muy largo plazo", apuntó Asa, que destacó que la tranquilidad que muestran los afectados a la hora de relatar sus traumáticas experiencias, como la de un anciano trabajador que perdió a cinco de sus familiares y solo ha podido recuperar el cuerpo de uno de ellos.

El terremoto y el tsunami del 11 de marzo causaron 15.744 muertos y dejaron 4.227 desaparecidos, según las últimas cifras de la Policía, que a punto de cumplirse seis meses de la tragedia todavía actualiza los datos a diario.

En la provincia de Miyagi, la más afectada y donde se encuentran Sendai e Ishinomaki, los muertos fueron 9.383 y los desaparecidos 2.283, al tiempo que más de 73.200 viviendas quedaron totalmente destruidas y todavía hay unas 2.850 personas en 117 refugios.

Por eso, es en esta provincia donde concentran centenares de organizaciones niponas e internacionales para canalizar la ayuda, con el apoyo de los voluntarios que aportan su grano de arena a la reconstrucción y tratan de demostrar, al mismo tiempo, que el norte es un destino seguro y de una belleza extraordinaria.

El Metro de Pekin


Las obras para la realización de los próximos Juegos Olímpicos siguen a paso firme. Entre las que más influirán en el movimiento dentro de la ciudad durante este evento, se encuentra la profunda transformación del sistema de transporte público de la ciudad de Pekin.

Las autoridades intentan por todos los medios de estimular el uso del transporte público y para ello, el año pasado rebajaron los precios de los billetes, se han reestructurado las líneas de autobuses urbanos y se está ampliando la red del metro de Pekin.

Pekín ha gastado 614 millones de dólares en la mejora de su metro desde 2005. La red continuará ampliándose tras los Juegos y espera pasar de los 142 kilómetros de línea actuales a 561kilómetros en 2020, lo que la convertiría en una de las mayores del mundo.

Siguiendo con el plan de mejoras, este pasado lunes ha dejado de existir el tradicional billete de papel para convertirse ahora en una tarjeta plástica. Los billetes hasta ahora eran una simple tira de papel azul y rojo con el nombre del metro y, en ocasiones especiales, alguna figura histórica o simbólica.

Los pekineses se están habituando a un sistema común en el resto del mundo. Las autoridades han instalado expendedores automáticos de billetes y máquinas encargadas de verificarlos en la entrada de los andenes.
Asimismo, la red del metro se está ampliando. El pasado mes de octubre se abrió la nueva línea 5 lo que contribuye a evitar la enorme congestión de tráfico en la ciudad (en la foto una de las nuevas estaciones de esta línea) . Antes de los Juegos se abrirán 3 nuevas líneas más: la 10, la Olímpica y la del aeropuerto.

La nueva línea 10 tiene 25 kilómetros de longitud con 22 estaciones, en 12 de las cuales se puede hacer conexión con otras líneas (1,13, 5 y las 4 y 8 que están en construcción).

La nueva línea Olímpica sigue el sentido norte-sur hasta la zona de las instalaciones de los juegos. Tiene casi 6 kilómetros de extensión completamente bajo tierra con 4 estaciones y es la única línea de metro que llega hasta el Centro Olímpico

La línea del aeropueto es un sistema de transporte de alta velocidad desde la terminal aérea al noreste de Pekín. Su recorrido es de casi 29 kilómetros y el viaje hasta Dongzhimen toma unos 17 minutos. Los trenes de esta ruta conectan la ciudad con las terminales 2 y 3 del nuevo Aeropuerto de Pekin.

Aquí les dejamos un mapa del metro de Pekin para descargar en PDF.

Más cosas están cambiando en Pekin. Los pasajeros del metro de Pekín podrán usar sus móviles y conexión inalámbrica a internet (WiFi) antes de que se inicien los Juegos Olímpicos en agosto. Las líneas tradicionales y las que serán inauguradas antes de la cita deportiva ya ofrecen estos dos servicios, pero en las antiguas las telecomunicaciones se cortan cuando el metro entra en los túneles. Hasta el momento el servicio se ofrece en las líneas 1 y 2 las más céntricas y con unos 30 años de antigüedad.

Se estima que el día de la inauguración de los Juegos Olímpicos (el 8 de agosto) más de 100.000 personas irán al Estadio Nacional, entre empleados y asistentes. El viaje en metro hacia las instalaciones olimpicas serán toda una experiencia. ¡ A ver si tenemos algún “corresponsal” que nos la cuente !
fuente: eldiariodelviajero